Un refugio entre las estrellas
Miraba el oscuro firmamento marcado por infinidad de estrellas, que parecían observarte desde la lejanía celestial. Me invadía el deseo de que al despertar de mi pensamiento, los astros se agiten antes para hacer el amor que para la guerra.
El cielo parecía una ventana abierta cuya única condición era abrirse al alba para dejar fluir los rayos del sol y cerrarse al anochecer para cobijándose en la luz de la luna. El amanecer parecía avanzar hacia mi ventana. Quería mantener los pies en el suelo y resistirme a contemplar la gran bóveda celeste que parecía engullirme.
El insomnio era mi gran constelación, a los pies de centauro y su arrogante lanza sobre mi cabeza. Intenté proteger la cordura de la locura. Dibujé la figura de Saturno en mi mente, perdí todo conexión con la tierra y me refugié de nuevo en las estrellas.
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