Cuentos nocturnos
En la ciudad donde la noche escribe su propia historia, el vampiro guarda crónicas con sangre ajena. Vio imperios y olvidó nombres. Cada año despierta para añadir una víctima más a su memoria, temiendo el día en que no recuerde por qué bebe vidas. Al amanecer, cierra el libro y sonríe: mientras alguien lo lea, él seguirá existiendo
y el mundo morirá un poco más.

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