Al alba germina la ilusión,
que palpita bajo
el aroma del silencio.
Donde la esperanza,
aprende a respirar
con convicción.
Ahí surge un resplandor
entre pétalos tibios.
Y late la inocencia
que rehúsa extinguirse.
Pues en la mañana,
inefable,
se deja tocar
sin romperse.

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