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martes, 30 de noviembre de 2021

El arrullo del silencio




En el edén errático solo la muerte nos separa,


y arrulla el canto silencioso de los jilgueros,


con la voz que atormenta el suspiro en la tarde muda,


como una espiral torva que ilumina los caminos…


En ese horizonte cristalino y etéreo que arropa los campos,


vamos de la mano, igual que el candado que observa el mundo.


La muerte tiene su cita y corta los días con su látigo,


y a la espera quedan las horas junto al viento solano.


Busco el poder de constricción que percibe el asfalto,


allí donde el amor evoca el aleteo de los pájaros,


pero no queda espacio, ni sueños, solo espacios venideros. 


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