Seguidores

sábado, 20 de septiembre de 2025

Oda






 

Pequeña luz que cuelga en la mañana,
cereza dulce, rojo reluciente,
tesoro breve, fruto transparente
que al sol madura, tímida y lozana.

En palma abierta brillas, soberana,
tu piel sedosa guarda un corazón latente,
y en un instante, al diente obediente,
se quiebra el júbilo que en ti se afana.

Tu zumo corre, fresco y perfumado,
y deja en la sonrisa su pintura,
regalo simple, puro y bien amado.

Así te guardo, joya diminuta,
que en un mordisco torna la amargura
en dulce paz que al alma se ejecuta.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Con amor

La bondad no hace ruido, pero sostiene el mundo como una raíz que abraza  la tierra. Es la mano  que no pregunta, el gesto  que no se anunci...