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miércoles, 2 de enero de 2013

Seguir caminando


Las heridas de alma no son visibles, pero las grietas que dejan son profundas y difíciles de curar. Un caudal de sangre fluye por mis venas, como la inexistente soga que rodea mi cuello. Puedo excluir palabras hirientes de mi mente, pero… 

¿Cuantas páginas tendré que pasar para que el olvido no me obligue a recordar?

Me limito a existir, a respirar, a caminar, dejando la puerta abierta para que salga la añoranza; abriendo las ventanas para que entre la esperanza, y no es un juego de frases, ni el sueño de una luz eterna; es la realidad de un alma que nunca permanece sola, pero que la soledad de su interior le ahoga y ahoga; y con cada nuevo día aprieta un poco más. ¿Hasta cuándo podré aguantar?

Solo el tiempo y la soledad lo podrán descifrar.


2 comentarios:

  1. Que triste es Nuría pero tus heridas sanaran con el paso del tiempo, y olvidaras todo lo malo que tus heridas te han probocado,un besito

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  2. Gracias Jose, aunque solo son simples inspiraciones no reales por suerte, un abrazo.

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