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martes, 16 de octubre de 2012

¿Hasta cuándo nos silenciarán?


Era un atardecer gris, a causa de las nubes que cubrían el cielo. No pude ser más paciente, mientras me encontraba en la cola de la frutería y escuchaba con interés una conversación. La dependienta hablaba con una clienta sobre Rajoy y el vergonzoso caso de Rodrigo Rato. Permanecí atenta al razonamiento qué las dos señoras argumentaban y al llegar a casa cogí mi pluma y escribí está reflexión.
La pasividad es mala consejera, he oído en un sinfín de ocasiones. Otros te dicen; me dan ganas de prenderle fuego a todos… yo les escucho en silencio ante tal demostración de furia. Pero la violencia no es la solución. Quizás si todos estos impresentables que han robado el dinero público y que nadie sabe a dónde fue a parar, terminaran con sus huesos en la cárcel, tendríamos motivos para no fruncir el ceño.
Me sobrecogen esos comentarios, aunque no por ello deje de entenderlos. Lo peor de todo es tener la sensación de que estamos ante una imagen de conexión caótica.
En la cúspide del poder el gran presidente y sus lacayos sumisos que aplauden con ímpetu los recortes, incluyendo aquella cabra que osadamente se atreve a decir; ¡qué os jodan!
El rebaño se reúne para proteger su ganado, ante cualquier ataque de los lobeznos, del bando contrario. Los ciudadanos son arrasados por las llamas del  abandono ante la indiferencia del más villano de los gobernantes, que absurdamente gira la vista hacia otro lado, apoyando a los que desvían capital, desgarrando con crueldad el bienestar de las familias.
Un gobierno lleno de errores ortográficos… ¡No tocaré los impuestos! argumentó con orgullo en un capítulo de campaña de absoluta desfachatez. Y acto seguido borrón y los impuestos suben de tal forma que promete llevarnos al caos de la desolación.
¿A quién le importa el ciudadano?
Parece un sueño del que nos es imposible despertar. El embrujo de la llamada democracia, ha conseguido de un plumazo, devolvernos a la década de los años 60, perdiendo todas las mejoras obtenidas a base de mucho esfuerzo.
¿Cuándo pagaran los que tienen que pagar? ¿Hasta cuándo podremos soportarlo?





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